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El Petitet, música de la rumba del Raval, en la calle de la Cera de Barcelona

Una Rumba
y mil balcones

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Esta es la historia de un hombre que llora solo bajo un balcón. De un hombre que vienen a llorar, bajo este balcón, un puñado de días cada mes, desde hace años, y que, al hacerlo, ha descubierto que hay penas que se clavan tan profundas, y que provocan heridas tan bonitas, que queremos que nos acompañen toda la vida. Este hombre, Joan Ximenez, el Petitet, gitano respetado de la calle de la Cera, en el Raval, uno de los músicos percusionistas más apreciado de la rumba catalana, no lloraba nunca, y aun ahora repite, como la versión rumbera de un mantra personal, que “en la vida es mejor reír que llorar”. Pero eso fue hasta que su madre murió y él comenzó a sufrir una enfermedad degenerativa que le quitaba las fuerzas. Ahora necesita llorar cada día, si puede ser aquí, en la calle de los Salvador, donde vivió con sus padres en una época que ahora parece desaparecida para siempre, pero que él aun ve cuando se para, delante mismo de este balcón desde el que hablaba a gritos con Peret por encima de la ropa tendida, por encima de los kilómetros de ropa tendida que había siempre en la calle, emblema de aquella vida llena de colores, de canciones y de olores.

 

Vida de calle, de alegría, de serenos abriéndote la puerta de madrugada cuando volvías de fiestas que habían durado dos o tres días. De guitarras que bajaban cuando se hacía oscuro a las puertas de las fincas, de billares y futbolines en la calle de la Cera, del bar Salchichón –“los gitanos necesitamos siempre un bar donde hacer vida social”–, de cortes de pelo con gomina, impecables, de largos abrigos negros. Elegancia gitana. Porque los gitanos de la calle de la Cera, también conocidos como los gitanos del Portal, siempre han trabajado el téxtil y, aun hoy en día son personas elegantes. El Petitet llora aquí, como hoy, y si no puede venir, llora donde sea, y recuerda la promesa que le hizo a su madrea antes de que muriese: haré una orquesta sinfónica de la rumba en el barrio. Por la rumba, por el barrio, por ella. Este sueño, pese a la miastemia gravis contra la que lucha, ya se ha hecho realidad este verano, con el primer concierto de la Orquestra Simfònica de la Rumba de Ciutat Vella, y con la grabación en el estudio de los temas del primer disco. Un equipo de periodistas del colectivo SomAtents, con el apoyo de Foment de Ciutat – Raval Cultural, han sido testigos de estos meses y hemos elaborado un corto documental que, bajo el título de La Roba Estesa, se estrena el jueves 12 de noviembre a las 19h. en el MACBA dentro del festival de cortometrajes La mida no importa.

 

Primer día de rodaje. Sábado 16 de mayo. 10h. C/ de Blasco de Garay con Av. del Paral·lel

[Comenzamos un paseo con el Petitet por el barrio de Sant Antoni/Raval, alrededor de la calle de la Cera, en que nos encontraremos con otros gitanos mayores. Lleva micrófono de petaca y le siguen dos cámaras mientras habla con otros dos periodistas. El Petitet domina el arte escénico y no le molesta el cortejo. Mira a cámara e improvisa con naturalidad. Va saludando y charlando con todo el que se encuentra. Entramos en el bar de su calle].

–Siempre nos han llamado los gitanos de la calle de la Cera.  No sé si para bien o para mal, desde hace años todo ha cambiado. De los gitanos que vivíamos allí no queda casi ni uno. Hasta los payos, que algunos eran como gitanos para nosotros, los del colmado, el farmacéutico… tampoco viven allí ya. Era un barrio muy guapo. Mucho. Ahora no vivimos allí pero vamos cada día, nos encontramos allí. Muchas mañanas desayuno en este bar, me hacen un café muy bueno y un bocadillo. Y un día empecé a tocar los taburetes de la barra. Son de madera. Pensé, ¡coi qué guapo que suenan! Y fui probándolos, ahora este ahora el otro… sonában que no se podía aguantar. ¡Me llevé uno para grabar con la Simfònica!

[El Petitet fue el niño del primer anuncio de la Nocilla. Un ejecutivo de una casa publicitaria lo vio tocar la guitarra en el bar que había en la esquina de la calle de la Cera con la Ronda, donde ahora hay –evidentemente– un durum y lo fichó. Estuvo algunos años apareciendo en la publicidad de la marca hasta que se hizo mayor. Hijo de Ramon Ximenez, el Huesos o el gitano colorao, el primer palmero de Peret, con quien eran más que amigos, a los 15 años formó su primer grupo, los Tobago, y a los 16 firmó su primer contrato con una casa discográfica como músico de estudio. Desde entonces, y hasta que mucho después le diagnosticaron la enfermedad, la miastemia gravis, fue uno de los más grandes. Grabó para el Gato Pérez, para los Chipen, para Carlos Benavente, para Lolita, para los Amaya… Giras, Juegos Olímpicos, más de 70 o 80 discos, videoclips. “Todos me llamaban para tocar con ellos”. En 1991 fundó el grupo Rumbeat, que hacía versiones rumberas de éxitos de Michael Jackson, Bob Marley… El Petitet se para delante de la terraza de un bar y nos dice que ya hemos llegado].

–Mirad, estos son los gitanos mayores, ellos os explicarán qué es el barrio y qué somos los gitanos del Portal.

[Sentados en la terraza están Pepe el Almidonao –a quien también llaman onclo Josep, primo hermano de Peret–, Ramon el Tita, Cisquet, que participó como actor en la película de Rovira Beleta Los Tarantos, con Carmen Amaya y Antonio Gades, y el reverendo Manuel Giménez Pubill, miembro asesor del Consell Municipal del Poble Gitano y presidente de l’Associació Gitana de la Cera. Comienza hablando este último, en un acto que no es nada impostado ni forzado: las tertulias improvisadas que se alargan horas en cualquier rincón del barrio son aun hoy en día uno de los rasgos característicos de esta comunidad. Sentados en círculo, muchos llevan bastón, como podríamos imaginar.]

–Los gitanos de la Cera estamos aquí, en este barrio, desde la Edad Media. Aquí había una de las siete puertas de la muralla que rodeaba Barcelona, pero eso nos llaman los gitanos del Portal, o los gitanos rubios, también. Entonces, siglos atrás, se ocupaban de los animales, eran comerciantes de ganado, sobre todo de caballos, con la sede en la plaza del Padró. La vida en el barrio ha cambiado, claro. Modernamente nos hemos dedicado más a la confección y a la venta de ropa… algunos a la chatarra.. y desde mediados del siglo XX a la música.

–En eso hay un antes y un después de Peret –dice Pepe, que es su primo–, antes estaba el Orellas, que hacía una cosa muy parecida a lo que es la rumba… pero no era del todo la rumba catalana que hicieron el Pescailla y Peret. Aunque sus padres ya cantaban en las bodas, la rumba se hizo popular gracias a los jóvenes de aquella generación: además de Peret, el Chacho, el Paló, el Ramon, el Huesos, el gitano colorao, el Toni, que era el otro palmero… Mi primo Peret ya era artista antes… pero se rompió una pierna con la moto, y estuvo dos años en la cama. Le fue bien porque estuvo probando con la guitarra… y me iba diciendo, ¿qué te parece esto? Fenomenal, le contestaba…

–Hay  un momento clave en todo esto –dice el Petitet–, que es el año 1966 cuando Peret y sus palmeros, mi papa y el Toni, salen en la televisión cantando El Muerto Vivo. Causaron sensación. Eran solo dos guitarras y dos palmas. ¡No necesitan nada más! Guapos, elegantes. ¡Con una fuerza! Aquello fue una locura. En aquella época estaban en el tablao de El Duende del Gitanillo de Triana, torero compadre de Manolete, en Madrid, y llenaban cada noche. Era una locura. Le hacían la competencia al de Manolo Caracol, que después fue muy amigo de mi padre y de Peret, pero que no los conocía y que no entendía porque no iba nadie a su tablao. “Hay unos gitanos catalanes que tocan con una olla”, le dijeron. Era mi padre el que tocaba la olla, que en realidad eran unos bongos. Fue a verlos. “Ahora lo entiendo todo”, dijo. En aquellos años los iban a ver los príncipes, la reina Noor, Orson Welles, Charlton Heston, Alain Delon… ¡todo el que pasaba por Madrid! Dalí era un gran admirador y se iba de fiesta con Peret. Mi padre no lo soportaba y me decía: “Este hombre se hace el loco pero no lo es; no está loco para nada!”.

–En el bar Salchichón –explica Manuel Gimenez– teníamos una gramola, y unos cuantos discos de Pérez Prado: el mambo número 5, el mambo número 8… Los gitanos de aquella generación escucharon y mezclaron aquellos ritmos americanos con lo que ellos ya vivían cuando tocaban en las bodas, en el bar, en la calle. La rumba no es solo del Raval, es de Gracia y del Pescailla, es de Hostafrancs, es de los gitanos andaluces… pero la rumba catalana ya es otra cosa. El gitano de Jerez la canta aflamencada por seguidiyas, con un compás que también es de 2×4 pero en tango, aflamencado. El catalán hace el canto del Levante, que le llaman, y somos puristas con la rumba de esta manera. Y nosotros tuvimos al gran embajador de esta rumba: Pere Pubill Calaf, Peret. Pero te diré una cosa: esta idea que ha tenido el Petitet tampoco la ha tenido nadie, y estoy seguro que será un verdadero éxito, un verdadero ‘boom’.

[El padre del Petitet era el Ramon, el gitano colorao. Los gitanos catalanes han hecho de las palmas un instrumento más de la música. Peret es uno de los responsables de haber dado a las aportaciones del Orellas la forma con la que hoy conocemos la rumba. Los sonidos cubanos y el tradicional ritmo de los gitanos se habían fusionado para crear una música que desde mediados de siglo se respiraba por los alrededores de la Cera. Peret dotó de una intensidad y de una calidad musical este bagaje hasta componer El Mig Amic, una canción dedicada a su padre, y que muchos artistas, por ejemplo Raimon, han loado como una de las más bonitas de la música catalana. La rumba catalana es, sobre todo, sentimiento y sencillez, dice siempre el Petitet, que no soporta la pasión salsera que cree daña este legado. Peret Reyees y Johnny Tarradellas formaron un grupo en los 90, Chipen, que en caló quiere decir verdad, porque querían reivindicar la rumba catalana auténtica, con palmas y teclados y la cantidad justa de sonidos caribeños. “La rumba de aquí es música para pasarlo bien, tomar una copa y no pensar demasiado”, decían Peret Reyes y Tarradellas. El Petitet no puede estar más de acuerdo.]

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