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'Presó de dones', un proyecto de SomAtents para la recuperación de la memoria história de la cárcel de Reina Amàlia del Raval, en Barcelona

Memoria
de una prisión olvidada

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—Que sí, que en esta palmera colgaban a las presas —le dice Amparo a su marido.
—¡No, mujer, no! ¿Cómo quieres que cuelguen a alguien de una PALMERA? —responde Fernando.
—¡Que te digo que sí! Bueno, a ver… eso es lo que se dice.
—La cuestión es que esta palmera ya no está —interviene una tercera voz. Es Maria Casas, cronista del Raval por afición y entrega, activista que ha convertido su casa en un archivo de imágenes recogidas por todas las esquinas del barrio—. Le encontraron nosequé dentro, unos bichos, y se la llevaron.

Los ancianos del barrio, sentados alrededor de unas mesas en el Casal Josep Trueta, en el mismo sitio que ocupaba la antigua prisión de Reina Amàlia, hablan de las palmera que, supuestamente, había en el medio de uno de los patios de este desconocido, hoy, centro penitenciario. Prisión vieja, prisión de mujeres, la Galera… Tuvo muchos nombres pero todos ellos se referían a lo mismo: un edificio en que vivieron presas muchas mujeres y niños desde 1904 hasta el inicio de su derrumbe, en julio de 1936: anarquistas a pico y pala, el inicio de la revolución.

La memoria de la prisión está invisibilizada en el espacio que ocupaba. Nada recuerda lo que representaba este sitio: miseria, sobreocupación, condiciones insalubres. La mayoría de mujeres eran condenadas a causa de su situación de pobreza (cometían hurtos, principalmente), pero también acababan ahí las mujeres acusadas de delitos relacionados con el sistema patriarcal: contra las personas, incluído el aborto; contra el honor; contra el estado civil; y otros como la prostitución, que estaba legalizada pero no se podía ejercer libremente. Y a todas ellas, hay que sumarles las presas políticas: la mayoría, anarquistas.

Por todas ellas, se convierte en una prioridad fundamental del colectivo SomAtents recuperar la memoria histórica de un espacio destinado a su reclusión y castigo por haber defendido, e intentado reparar, su condición de dobles explotadas: como mujeres y de clase social baja. El proyecto de recuperación de esta memoria comienza con los vecinos, con visitas a los archivos, y sobre todo estableciendo relaciones con instituciones del barrio que ya lo han trabajado o que quieren participar en la investigación y de las actividades que de ella se deriven —exposiciones, talleres para los estudiantes del barrio, publicaciones, vídeo…—, como la asociación juvenil TEB, el Casal de Barri Folch i Torres o el Institut Milà i Fontanals.

La investigación

Cuesta comenzar la investigación. No tenemos ningún hilo evidente del que estirar. Ya hay personas que han dedicado años a la investigación y la recuperación de la memoria histórica de todo aquello que ya no existe. Y, no obstante, queda tanto por hacer… Capas y capas de eventos, personas, luchas… historias enterradas por el tiempo y el devenir de la Historia, en mayúsculas y hecha básicamente por hombres vencedores. Hoy, Internet nos descubre una sucesión de webs sin autor, imágenes anónimas que dan una idea de la forma y también del fondo de la memoria que queremos recuperar, pero que son opacas para abrir un camino de investigación veraz. Y en uno de los comentarios de un blog, sale el nombre de la que será el primer contacto con la prisión: Maria Casas. Nos muestra orgullosa su aparición en BTV; conoce la historia del barrio, la atesora hablando y recogiendo testimonios y vivencias de todo aquel que se le cruza. Nos envía un conjunto de imágenes recogidas —muchas, aclara, de Internet— y unos textos escritos por ella, ya que escribe pequeñas piezas en la publicación mensual El Raval.

Maria nos ofrece una primera panorámica de la prisión, detalles que se difuminan cuando buscamos concretas las fuentes y los orígenes de tantos rumores y creencias. La primera afirmación que desmontamos, lentamente, fruto de la investigación, es el emplazamiento de la prisión. Gran parte de la información oral que nos llega sitúa el espacio en lo que ahora es el IES Milà i Fontanals, pero gracias a mapas del Arxiu Municipal Contemporani de la ciudad, a crónicas que vamos recogiendo y, siobre todo, a la relectura de las imágenes, nos damos cuenta que la prisión se emplazaba realmente en el lugar que ahora encontramos la plaza de Josep Maria Folch i Torres. La prisión se alzaba invadiendo unos metros la Ronda de Sant Pau. Una cancha de baloncesto y un parque infantil conforman ahora el centro de la plaza; lo envuelven unos bancos, un zona arenosa y un parque infantil, una fuente y una serie de equipamientos de público diverso: el punto verde del barrio, el Casal Folch i Torres, el casal para la tercera edad Josep Trueta, el instituto público Milà i Fontanals… Las canchas son el sitio predilecto de muchos jóvenes del barrio, la mayoría inmigrantes, y la placita, que ocupa el espacio de la ronda de Sant Pau, de muchasa personas sin techo. El Raval —entonces Distrito V—, sigue siendo el barrio por exelencia de familias con pocos recursos, inmigrantes, personas sin techo, prostitutas, tráfico de drogas, fumaderos… Espacios y prácticas periferícas que tienen lugar, paradójicamente, en el centro de la ciudad, en su corazón.

Dentro del espíritu de los que seguimos la investigación se instala una difusa pero persistente sensación de que este lugar ha concentrado dolor, sufrimiento y marginalidad durante dos buenos siglos; y que como un recuerdo vívido, el espacio físico aún quiere convocarlo, aun los evidentes esfuerzos de las administraciones y de los vecinos para que eso no sea así, al menos estas últimas décadas.

Encuentro con vecinos y vecinas del Raval para rememorar anécdotas de la prisión vieja | Helena Roura
Encuentro con vecinos y vecinas del Raval para rememorar anécdotas de la prisión vieja | Helena Roura

¿Dónde encontraremos testimonios?

A lo largo de estos meses, hemos ido sabiendo más cosas de la prisión, las personas y los acontecimientos relacionados a copia de leer libros, tesis, noticias en las hemerotecas, entrevistas; a copia de visitar archivos y bibliotecas y encontrar documentos y material gráfico. Y aun así, nos falta lo más importante: el testimonio de ellas, de las presas. Mientras la historia pasa de puntillas por las historias de vida anónimas, el tiempo se escurre y, quien podían ser las fuentes de información más enriquecedoras, hace años que ya no están. Algunas, desde hace muy poco: Maria Casas nos da el contacto de la actual regidora de Cultura y Personas Mayores de Ciutat Vella, Llum Ventura, que era íntima amiga de Concha Pérez, anarquista y miliciana que pasó una semana en la prisión de Reina Amàlia y que murió hace solo dos años.

Llum nos cita en el Ateneu Barcelonès, y nos guía por el jardín en una exhibición de conocimiento de las personas que allí se encuentran.

—¿Lo conocéis? — nos dice después de saludar a un chico delante de un ordenador— . Sale en TV3. Siempre está por aquí. Charlamos a menudo — añade, orgullosa.

Llum conoce buena parte del tejido activista de izquierdas de la ciudad; o como se diría popularmente, conoce a todo el mundo. Nos desgrana su activismo anarquista con un recuentop de sus experiencias libertarias. Está allá donde la izquierda más radical llega: colega de David Fernández y regidora de Barcelona en Comú, confiesa que está a punto de dimitir por cansancio y decepción con el sistema. Gestionar un modelo que rechazas no es fácil y Llum se resiente, aunque aún aguanta en el cargo.

—Concha, para mí, era como una madre —dice, con una emoción sincera en la mirada.

Nunca habían hablado del tiempo pasado en la prisión. La biografía de la Concha es tan rica —miliciana, luchadora clandestina, miembro de la CGT…— que aquella semana que pasó en la prisión por haber participado en una huelga no fue tema de conversación entre ellas. Pero sí que le habló de eso al historiador Ferran Aisa, que compartió con Concha un tiempo previo al de Llum, alrededor de la década de los 70. Ferran nos relata la vida de Concha con un deje de admiración; habían hablado a menudo de la prisión y lo tiene recogido en apuntes personales, algunos publicados. Nos explica que Concha formaba parte del colectivo de presas anarcosindicalistas de la CNT, que se ayudaban entre ellas con la comida, revistas y todo lo que pudiesen.

—Al lado de la cárcel había una casa de maderas, la Salazar, ahí eran todos de la CNT. Desde allí hablaban con las presas por las ventanas, nos tiraban cosas… eso me lo dijo Concha —confiesa, emocionado.

La relación de Ferran con Concha, intensa y documentada, la dejamos pendiente para futuras acciones de recuperación de la memoria de la prisión y de los que allí vivieron. En la línea de encontrar testimonios vivos que recuerden cualquier cosa sobre la prisión, organizamos, con la ayuda de su directora, un encuentro para recuperar la memoria de la prisión en el casal de la Gent Gran Josep Trueta, emplazado en la plaça de Folch i Torres. El encuentro, con personas grandes que viven en el Raval desde pequeñas, es entrañable pero poco productivo: todas nacieron en los años 30 y la prisión fue derruida en 1936. Los recuerdos comienzan justo después del derrumbe: cómo jugaban entre sus ruinas, cómo fueron las obras de la piscina del Club Natació Montjuïc que se hicieron en la parte sur de la plaza durante los 50… Y a explicar historias que tienen más de rumor que de verdad, como la que abre esta crónica, y que asegura que en la plaza se colgaban personas de una palmera que había en el patio de la prisión.

Consultas y encuentros

Toni Oller hace años que se dedica a la divulgación de historias del barrio, especialmente del Paralelo. Una de sus principales luchas es la recuperación del ambiente bohemio y teatral de esta avenida, que hoy en día no conserva ni la mitad de los equipamientos culturales que había tenido durante el siglo pasado. Historiador y vecino de Sant Antoni, frontera con el Raval, Toni es un hombre de unos sesenta años, de hablar tranquilo, seco, directo, con una coleta larga que encaja con el ambiente bohemio que reivindica. A parte, organiza itinerarios teatralizados para divulgar la historia del barrio, y una de las paradas que justamente hace es la prisión de Amàlia.

Gracias a Toni hemos conocido otra de las personas fundamentales en esta investigación: Elsa Plaza. También historiadora, ha dedicado muchos años de su carrera a la memoria histórica de las mujeres y, en concreto, a Enriqueta Martí, popularmente conocida como La Vampira del Raval, que acabó sus días en la prisión, muerta por un cáncer. Elsa nos recibe en su piso de Barcelona. Nada más llegar, tiene preparado un buscador de documentos de los archivos principales de España, el PARES, creado por Zapatero y olvidado por el PP. Elsa nos muestra documentos de las Juntas de Prisiones por los cuales siente devoción. Nos pide que le expliquemos todo lo que encontremos, ya que ella no ha tenido tiempo de analizarlos; entre otras ocupaciones, acaba de dimitir como regidora de Barcelona en Comú en el distrito de Horta. Quiere seguir nuestra investigación de cerca y nos quiere acompañar en el camino que nos queda.

El públic escolta atentament l'explicació sobre el test de Bechdel, que medeix el grau de masclisme present en el cinema, el teatre i altres mitjans | Claudia Frontino
El públic escolta atentament l’explicació sobre el test de Bechdel, que medeix el grau de masclisme present en el cinema, el teatre i altres mitjans | Claudia Frontino

Raval, mujeres y diversidad de género

“A partir de 1904, la prisión de Reina Amàlia pasó a ser solo de mujeres”. Nos escuchaba una veintena de personas presentes en la plaza Folch i Torres, punto final del itinerario histórico sobre el Raval i l’inici del feminisme obrer a Barcelona, organizado el pasado 11 de noviembre en el marco de la 14 edición del Festival de Cultura Raval(s) y SomAtents participaba con el proyecto de la prisión de mujeres de Amàlia. El lema de este año y el que viene es Raval, mujeres y diversidad de género; en resumen, se quiere visibilizar las mujeres del barrio y reivindicar su papel fundamental en la historia y transformación del mismo. Y mujeres incluye feminidades normativas y no normativas, todo tipo de mujeres, por supuesto: las de ahora y las de antes; las casadas, las viudas, las felizmente casadas y las liberadas; las prostitutas, las abortistas, las alcahuetas; las anarquistas y las obreras; las lesbianas, las travestidas y las transexuales; las queer avant la lettre.

La ruta se proponía descubrir las primeras asociaciones feministas laicas y obreristas de Barcelona a finales del siglo XIX y principios del XX. Unas dos horas más tarde de salir de la plaza Castella, y con los pies adormecidos por el frío pero animados con una historia muy bien contextualizada de la mano del colectivo Androna Cultura, el grupo se paraba en la plaza de Folch i Torres, donde SomAtents cogió la palabra. Un repaso histórico sobre la antigua prisión de mujeres, una explicación del proyecto que vamos construyendo con paciencia y mucha investigación. Alguna técnica del ayuntamiento se interesó vívamente por el proyecto y nos pidió referencias, prometiendo mantenerse en contacto. Emma Fernández, la guía de Androna Cultura, se abre a futuras colaboraciones. La prisión y la recuperación de su memoria interesan y remueven a partes iguales.

En paralelo, otros somatents se dedicaban a meter información delante de unos teclados en la jornada viquipedista en la Biblioteca de Sant Pau-Santa Creu, con el objetivo de visibilizar, en este enciclopedia en línea, hechos históricos relacionados con las mujeres del Raval. La prisión de Reina Amàlia, que no tenía ninguna entrada, era tarea nuestra. Mientras afuera se iba haciendo de noche, representantes de colectivos de todo el Raval completaban decenas de nuevas entradas o editaban, para completarlas, otras anteriores. A nuestro lado, Llum edita la entrada de Concha Pérez: casualidades de los caminos, que se entrecruzan, o que parecen llegar a las mismas plazas.

La sesión de wikipedistas para Ravals, en Barcelona, y con la participación de SomAtents
¿Qué papel juegan las mujeres en el cine, los medios de comunicación y en internet? Momento de reflexión sobre la mirada de género y la invisibilidad de la mujer en la sociedad, en la sesión de wikipedistas para Ravals | Claudia Frontino

El futuro del proyecto

¿Y ahora qué?

Seguimos buscando, leyendo, conversando, rebuscando, rescatando y recopilando.

Estamos grabando y editando cápsulas de vídeo. Publicaremos entrevistas y más crónicas. Haremos charlas y talleres para estudiantes del Instituto Milà i Fontanals, y por aquellas escuelas o centros educativos de diverso tipo que nos lo pidan. Intervendremos en el espacio para hacer visible hoy la huella simbólica de la prisión en la plaza, y expondremos en una muestra nuestro trabajo. Y sobre todo seguiremos siempre en contacto directo con los vecinos y las vecinas del barrio. El trabajo colaborativo es básico para recuperar la memoria. Aunque a menudo la memoria falle y nos quiera hacer creer que se puede colgar a alguien de una palmera.

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