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Nuevas formas de habitar

Periodismo que cuenta historias; periodismo consciente y dirigido a las conciencias

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Esta es una de las historias más antiguas y más bonitas del mundo, porque es, al fin y al cabo, una historia de amor. De amor, hasta ahora, no precisamente correspondido, seamos sinceros. Es la historia de un grupo de personas –actualmente, una veintena larga– que se quieren entre ellas –sí– pero que sobre todo aman la vocación que sienten por una profesión, el periodismo, que aun así les ha maltratado desde el primer día como solo lo haría el antagonista masculino de una novela de Jane Austen.

Les maltrató con una carrera en la que a penas hacían periodismo, con contratos basura, o prácticas gratuitas, con jefes incompetentes y directores analfabetos o –peor aun– indisimuladamente vendidos. A veces no era como ellos se lo habían imaginado, el periodismo, como suele pasar con los primeros amores. Esta historia incluye noches de dormir poco, fines de semana trabajando gratuitamente, mucha ilusión, el descubrimiento de compañeros de camino, de gente que sentía la misma pasión, y, finalmente, acaba –y a la vez empieza– hoy. Hoy los somatents estrenamos nueva web, un nuevo medio, en el que esperamos explicar buenas historias, historias que amamos. Lo hacemos, por supuesto, porque queremos que vosotros también las améis.

Las buenas historias nos gustan, entre otros motivos, porque en el fondo hablan de nosotros mismos. Fascinados por los personajes y por su manera de vivir, hablar, amar o resistir, nos acompañan en un camino que comienza en su propia peripecia concreta pero llega hasta una experiencia universal, que también compartimos nosotros. Por eso escribió György Lukács hace prácticamente un siglo que el reportaje periodístico podía ser una herramienta preciosa para la emancipación, para la visibilización de las desigualdades, para conectar anécdotas con categorías. Más recientemente, Bill Kovach y Tom Rosenstiel, dos gurús de la última crisis periodística, relacionaban el deseo innato de información y la cultura del periodismo con la tendencia humana hacia la consciencia. Periodismo que cuenta historias; periodismo consciente y dirigido a las conciencias.

Lejos de eso, demasiado a menudo el periodismo ha optado por el camino fácil de la anécdota descontextualizada, del picante del relato humano sin atisbo de proteina, de la historia del cómo que se queda cerrada en ella misma, sin desgranar la reflexión argumentada y documentada de los porqués. Historias sin categorías. Información sin conocimiento. Diversión sin conciencia. No se trata de una crítica apocalíptica, es una descripción bastante aceptada de la evolución del sector de las noticias en los últimos 30 años, desde Neil Postman hasta hoy.

Aun así, os tenemos que hacer una revelación (al menos para nosotros lo ha sido): el periodimo que se necesita hoy no tiene que ver solo con escribir textos, o elaborar videos. Estos años de trabajo en SomAtents nos han hecho descubrir –y sobre todo ha sido este último año, con el trabajo en el barrio del Raval de Barcelona– que el periodismo es también una forma de acción directa, de participación con la ciudadanía de los procesos de emancipación personal y social. Hemos hecho exposiciones, conferencias, talleres, conciertos, rutas, gincanas… Hemos aprendido mucho. Esperamos que este universo expandido que es la cultura periodística palpite en cada uno de nuestros textos, de nuestras infografías, de nuestras galerías fotográficas o de nuestros vídeos. En todas estas piezas esperamos que encontréis también muy presente nuestra voluntad de innovar y aprovechar todos los recursos expresivos y ponerlos al servicio de la información de calidad, del relato certero, con una minuciosa labor de edición y seguimiento de cada una de las tareas que hay detrás. La pasión.

Nuestro compromiso será abordar cada mes temas que sean retratos de nuestro tiempo, que nos ayuden a entender cómo vivimos y por qué vivimos de la manera en que lo hacemos. Durante los dos próximos meses publicaremos crónicas, entrevistas, reportajes y artículos de opinión y de análisis que giran entorno de un Gran Tema que consideramos fundamental para comprender la evolución de la sociedad en la que vivimos; un tema que hable de nuestro vivir cotidiano pero que lo relacione con los análisis de los expertos, con las historias actuales de los principales protagonistas, desde un enfoque próximo y narrativo pero buscando antecedentes y prospectivas. Y, sobre todo, con una atención preferente a los márgenes, a las alternativas, a las periferias, a lo que está emergiendo pero que aun no es.

El buen periodismo siempre ha hecho, en diversas épocas, esta labor de estar atento a lo que emerge y a lo que es nuevo. Hoy os presentamos nuestro primer Gran Tema: Habitar. Nos hemos preguntado ¿qué significa habitar hoy en las ciudades? ¿Qué quiere decir para el ser humano habitar un espacio? ¿Qué alternativas hay para hacerlo? ¿Cuantas opciones hay, dentro del actual sistema post-capitalista, de solucionar los problemas de verdader emergencia que este modelo plantea en ciudades como Barcelona hoy en día?

Desde hoy, en nuestro magazine publicaremos argumentos, historias y retratos que harán que, de aquí a tres semanas, seamos más conscientes y tengamos más recursos para elaborarnos una idea autónoma de lo que seguramente es una de las principales contradicciones del capitalismo, un problema hasta ahora irresoluble.

En Habitar abordamos la contradicción. El primer tema que publicamos de Habitar reflexiona entorno a los modelos de ciudad que sigue Barcelona, y denuncia la expulsión y el olvido de las personas mayores. Leonor, Tere y Andrea nos explican cómo habitan Barcelona: Tere, desde un balcón del Raval. Leonor sale a la calle gracias a la ayuda de una asociación, consecuencia a su vez del auge de movimientos sociales que ha vivido Barcelona después del 15-M. Andrea vive una historia de carencias: la falta de espacio, la falta de trabajo, la falta de ayudas, la falta de soluciones.

En el segundo tema exponemos alternativas a las formas de habitar que se han impuesto en los últimos 80 años. Hablamos de cooperativas, que en Barcelona son un modelo aun muy marginal. En Dinamarca, en cambio, son parte de la forma generalizada de habitar y afrontan ahora otras contradicciones. Estos son dos de los 11 temas que publicaremos hasta finales de febrero y que supondrán dar dos vueltas a un tema que parece irresoluble en el sistema capitalista.

Somos optimistas, creemos que Occidente vive un cambio de paradigma social y político, en el que los ciudadanos exigen más transparencia y más ámbitos de participación, para la que hace falta información de primera mano y de calidad, que afronte la complejidad sin elitismos. Sabemos que el periodismo atraviesa un momento de reconversión industrial que ha evidenciado hasta qué punto había desatendido sus obligaciones. Sabemos que cada vez hay más periodistas asumiendo sus responsabilidades al lado de la ciudadanía. Pero aun así, si estamos viviendo la explosión del planeta periodismo, como ha escrito Ignacio Ramonet, si esta profesión, tal como la pensaron los pioneros del periodismo de denuncia, los redactores de mesa que seguían exclusivas y cambiaban gobiernos, se está extinguiendo, queremos que esta catástrofe a cámara lenta nos sorprenda en la calle, buscando y escuchando estas historias fascinantes que son, al final, las nuestras. Queremos que la explosión del planeta periodismo nos sorprenda mirando a los ojos de los protagonistas de estas historias, escuchándolas y viviéndolas, explicándolas de manera que nuestros lectores sientan también esa mirada. Y seguro que sale bien, pero si no, al menos, sería también un final bonito, y consciente, de una verdadera historia de amor.

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