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Hiperconsumo

El mundo grotesco de la ‘hipernormalidad’

— El prefijo 'híper' se ha apoderado de todos los aspectos de la narración, de la vida diaría, de la identidad, de nuestra manera de entendernos

— En esta sociedad bulímica necesitada de estímulos, somos todos hiperconsumidores, pero eso no nos convierte en hiperciudadanos

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Comenzamos un monográfico sobre el hiperconsumo y hace días que de alguna manera la palabra híper nos asalta sin que podamos poderle remedio. Está ahí, ha colonizado nuestra tierra, nuestra vida y nuestro cerebro como si se tratase de un mal relato de ciencia ficción en el que todas somos sujetos insignificantes y marionetas de un prefijo: híper.

Practicamos el hiperlink como práctica de navegación y lo hacemos en cualquier momento, pasando de la narración de un atentado en Alepo a el último hijo de alguien que no conocemos. Nos asalta el híper enorme, excesivo, grotesco que han construido en la carretera de delante de casa y que está delante de otro híper igual de majestuoso, ambos alemanes y ambos con los mismos colores y ambos fuera de las proporciones de la persona.

Es este un monográfico del hiperconsumo que, en realidad, es una reflexión de cómo hemos dejado que el prefijo híper se apoderase de todos los aspectos de la narración, de quién somos y de quién queremos ser. Hemos normalizado el prefijo de tal manera que se ha apoderado de nuestra vida diaria, de nuestra identidad, de nuestra manera de entendernos. Es el frame con que miramos la vida, con el que la vivimos y, en este frame, se encuentran las expectativas de quiénes somos y quiénes queremos ser, es decir, está nuestra identidad y nuestra necesidad de pertenecer a un grupo.

Y, desgraciadamente, queremos ser parte del híper porque siendo parte del híper somos parte y, sobre todo, somos visibles.

En esta hipersociedad, entendida como una sociedad bulímica necesitada de estímulos, de materiales, de información y de emociones, somos todos hiperconsumidores, lo que no nos convierte en hiperciudadanos.

Afuera hay otras posibilidades, es cierto, pero parece que cambiar el frame de pensamiento más allá de lo que plantea la doxa social (el conocimiento social compartido en un ejercicio prácticamente de ósmosis) solo nos lleva a un nerviosismo histórico que, consideramos, es estéril. Este revisionismo es, de momento, el que hacen los partidos políticos sin tener presente que venimos de otras formas de vida y nos dirigimos hacia otras posibilidades de organización.

Per el híper no nos permite ver más allá; lo cubre todo con una manta espesa i desmesurada que, sobre todo, deforma como buen prefijo, cualquier otra posibilidad.

El híper es el prefijo del capitalismo porque el híper lleva en su significado la ultra medida. Es por eso que en el retrato del hiperconsumo nos sumergiremos en la crónica del exceso, del absurdo, de la adicción y trasladaremos como el hiperconsumo funciona como perpetuador de la injusticia económica y social.

Lo haremos, como siempre, con una mirada crítica y en cada uno de los temas que narraremos en este monográfico mostraremos una visión descarnada de la práctica cotidiana de la hipervida de la que todas formamos parte.

Ha sido un reto narrar el hiperconsumo porque ha supuesto hacer primero una observación de nosotras mismas, no solo como individuos narradoras, sino también como colectivo.

SomAtents es una propuesta de narración, inmersas en un campo concreto, el periodístico, con unas lógicas de trabajo que implican la hipervisibilización desde una plataforma que funciona con algoritmos de hiperconsumo.

Así, con una confesión, comenzamos.

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— El prefijo 'híper' se ha apoderado de todos los aspectos de la narración, de la vida diaría, de la identidad, de nuestra manera de entendernos

— En esta sociedad bulímica necesitada de estímulos, somos todos hiperconsumidores, pero eso no nos convierte en hiperciudadanos

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