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Nuevas formas de habitar

Las sombras de Les Pedreres

— Muchos gobiernos municipales han prometido a los vecinos mejoras y servicios que el resto de barrios tienen desde hace décadas, pero ninguno ha cumplido aún la promesa

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En las afueras de Girona, bajo la antena de comunicaciones del ‘pirulí’, hay un barrio formado por un clan de etnia gitana, los Amador. Es Les Pedreres o Disseminat dels Caputxins, quizás el más desconocido y marginal de los barrios del extrarradio de Girona.

Los Amador viven en una comunidad que ya hace años que está aislada socialmente del resto de la ciudad. Muchos gobiernos municipales han prometido a los vecinos mejoras y servicios que el resto de barrios tienen desde hace décadas, como el alumbrado público o el autobús urbano, pero ninguno ha cumplido aún la promesa.

Cuando el Ayuntamiento empezó, en 2014, a enviar cartas a muchos de los vecinos para comunicarles que les expropiaba los terrenos y las casas –algunas con más de 50 años de antigüedad– porque los consideraba ilegales, saltó la alarma. El proyecto municipal contemplaba hacer allí, en Les Pedreres, un parque. Se llegó a derruir una de las casas, pero finalmente el plan urbanístico se detuvo después de diversas negociaciones entre los vecinos y el consistorio.

Un año más tarde, los Amador recuperan su día a día, la vida calmada y humilde apartada del resto de la ciudad. Sin embargo, aún carecen de los servicios públicos básicos, como la luz o el transporte.

Niños jugando en un descampado de Les Pedreres, en Girona.
Muchas de las zonas del barrio están sin pavimentar, los vecinos se encargan de mantenerlo limpio y de que no haya basura por la calle ya que los críos caminan descalzos a menudo | Carles Palacio

 

Una casa iluminada en medio de un camino, de noche, en Girona.
De noche el alumbrado público es totalmente deficitario, solo hay una luz en todo el tramo de calle, la otra la ha puesto el propietario de la casa. “Tiene cojones que tengamos que poner nosotros la puta luz de la calle. ¡Qué vergüenza de Ayuntamiento, tío!” | Carles Palacio

 

Un hombre señala los terrenos de la Font de la Pòlvora, proyecto para reubicar a los vecinos del extrarradio de Girona.
José señala la zona de Font de la Pòlvora, uno de los proyectos para reubicar los vecinos es en ese barrio. “¡Ni loco me voy a vivir en Font! No quiero vivir con esa gente. Aquí nadie trapichea, nadie pasa droga, los chavales salen solos a la calle y juegan con sus primos y amigos… ¿Crees que en Font lo podrían hacer?” | Carles Palacio

 

Girona vista desde las afueras, en Les Pedreres
Desde la plaza, se puede contemplar Girona. “¿¡Por qué te tienes que ir, niño!? ¿No estás bien aquí arriba? Mira qué fresquito estamos, ¡en Gerona te achicharras!” | Carles Palacio

 

El caballo Trueno detrás de un cercado
‘Trueno’ es uno de los muchos caballos que hay en Les Pedreres, pertenece a Manuel. “¿Para qué quieres tú un coche? Porque te gusta, ¿no? ¡Pues yo tengo un caballo!” | Carles Palacio

 

Niños jugando en una calle de Girona, en Les Pedreres.
Los niños juegan en la calle. Una calle construida por los propios vecinos: cimentada y cuidada por ellos, ya que el Ayuntamiento no les da ninguna ayuda ni pretende asfaltarla | Carles Palacio

 

El 'Bolet' de la Plaza Catalunya de Girona, uno de los edificios más representativos de la ciudad.
El ‘Bolet’ de la Plaza Catalunya de Girona. Uno de los edificios más representativos de la ciudad | Carles Palacio

 

Zona de parque natural de Girona
Donde antes había una casa, ahora solo hay un trozo de terreno que conforma este nuevo ‘parque natural’ proyectado por el Ayuntamiento de Girona | Carles Palacio

 

Casa en las afueras de Girona, en Les Pedreres.
Esta casa de un matrimonio (payo) fue una de las primeras que el Ayuntamiento de Girona tiró al suelo la primavera pasada alegando que era “ilegal” aunque llevaba más de 50 años de pie | Carles Palacio

 

Carretera de Girona que da acceso a Les Pedreres
Camino/carretera de acceso al barrio. “Me subo a pata que el bus solo es para los niños cuando hay cole. ¡Así adelgazo, coño!” | Carles Palacio

 

Un matrimonio contempla su casa en reforma, en Girona
En una de las casas en reformas, unos vecinos dejan unas jaulas de pájaros en la ventana para que canten. “¡Qué bien que canta el ‘jodío’! En Gerona no los oyes, ¿eh, Pau?” (Prefieren llamarme Pau, ya que Carles “cuesta mucho de decir”) | Carles Palacio

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— Muchos gobiernos municipales han prometido a los vecinos mejoras y servicios que el resto de barrios tienen desde hace décadas, pero ninguno ha cumplido aún la promesa

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